En Memoria de Orlando Martínez

1975
La Cristóbal de Llerena,
Quedó con su sangre llena,
Cerca del alto recinto,
Cuando un grupo de cinco,
Incluyendo a balaguer,
Quisieron desaparecer,
Con su cuerpo, su memoria.
¡Imposible!, está en la gloria
Y lo que ha hecho es crecer.

Condenados, desde ayer,
Fueron cuatro asesinos
Que por los jueces benignos,
Que no hicieron su deber,
Pronto los podremos ver
Libres otra vez y coleando.
El pueblo estará esperando
Para otra vez condenarlos
Y esta vez encerrarlos
En la memoria de Orlando.

Orlando siempre ha estado
En nuestra memoria vivo,
Por eso yo no concibo
Lo que un grupito ha tramado.
Quieren esos descarados
Monumentos y alabanzas
Para los que sin andanzas
Censuraban su ideal
Y querían mitigar
La llama de la esperanza.

El que tenga esa opinión
Es enemigo del pueblo
y a lo que dijo un febrero
Pide él nuestra atención.
Creo yo que esa opinión
Debe ser la ley de aquí,
Que a todo el que piense así
Se le haga la invitación:
Que se monte en un avión
Y se largue del país.

Desde su mártir morada
Reclama con su grandeza
Pues nota con gran tristeza
Que aquí no cambiado nada.
Para el gobierno él prepara
La afamada invitación:
O defiende la nación
En contra de esos rateros
O aquí tendrá usted su vuelo
Para que coja un avión.

Felipe Lora
27 de julio, 2003

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