A marchar desde la Izquierda

Camaradas,

A finales del 2016 escribí: “Que el 2017 sea el año donde las movilizaciones,  las actividades de protesta y las demandas populares sean usadas, no para crear falsas esperanzas en el seno de nuestro pueblo,  sino para despertar, para educar y para crear conciencia de clase entre los campesinos, trabajadores y excluidos”.

De todos es sabido que crear consciencia no es promover falsedades ni crear falsas esperanzas. Estas acciones dividen la opinión pública, disipan la energía del pueblo e invitan a la inactividad.

Venderle al pueblo, después de la exitosa marcha del 22,  la idea de que el  problema de la corrupción se puede resolver  con una simple colección de firmas es, con intensión o sin ella, una acción infantil, contraproducente y peligrosa.

Me imagino que tal  decisión es el producto de la ausencia de dirigentes de izquierda dentro de los organizadores del movimiento anti-corrupción quienes, sumisos, acataron el llamado a cambiar la combativa  bandera roja por la ternura y delicadeza de la verde.

Hermanos,

Es hora de que la izquierda, como una sola y en forma astuta,  se convierta en la vanguardia del pueblo y tome el control de la actual situación. Esto debe lograse sin confrontar las fuerzas conservadoras y hasta “progresistas” que creen que, desde el gobierno,  es posible  eliminar o reducir el extravagante nivel de corrupción que, impunemente, ha abundado en los gobiernos del PRSC, del PRD (PRM) y del PLD.

La izquierda entiende claramente que las acciones de reclamo y de protesta deben escalonarse, sin embargo, el llamado a “firmar” hace todo lo contrario. Esta acción caerá como un “cubo” de agua fría que extinguirá la llama y la pasión que motivó a miles de dominicanos a tomar las calles y a reclamar el fin de la impunidad.

 ¿Cómo es posible que, después del éxito de la calurosa, energética y significativa marcha del 22, lo único que se nos pida sea salir con una cámara a firmar?

El llamado al pasivo acto de rubricar fue un craso error. Este pusilánime  acto creará el falso sentimiento de “deber cumplido” y le permitirá al tiempo disipar la energía y el  disgusto de los que se movilizaron.

No podemos permitir que se desvanezca el deseo y la disposición de los que respondieron al llamado a marchar.  El movimiento revolucionario debe ver este llamado como contrarrevolucionario e inaceptable. La izquierda debe,  ignorando su baja auto-estima, en cuanto a su capacidad de convocar, vestirse del Rojo marxista y salir a las calles a conquistar el lugar que le corresponde dentro de la opinión pública y en especial dentro de los trabajadores, de los campesinos y de los ignorados por el bárbaro y empobrecedor sistema capitalista.

Señores, debemos hacer nuestro este momento histórico, “no para crear falsas esperanzas, sino para priorizar  nuestros principios, para promover nuestras políticas sociales, para atraer nuevos miembros y nuevos líderes, para expandir el movimiento y para desenmascarar los verdaderos enemigos del pueblo”.

Para lograrlo, la izquierda no puede, ni debe darse el lujo de permitirle a ningún  revolucionario que se despierte sin saber cuál será su tarea y el  resultado que depende de ella. Un revolucionario con responsabilidades claras trabajará sin descanso hasta cumplirlas.

 

 

Felipe Lora